Compuestos orgánicos persistentes: el caso de las dioxinas
En cuanto a compuestos orgánicos persistentes altamente tóxicos, la industria cementera es responsable en EEUU del 17% del total de emisiones -EPA 1995- en su mayoría cuando éstas usan residuos tóxicos como combustible alternativo. Estas sustancias ocasionan múltiples trastornos endocrinos, neurológicos y reproductivos, y algunas son carcinogénicas. Del medio ambiente pasan a nuestros alimentos y de los alimentos a nosotros.
De la magnitud del problema valga decir que actualmente hay niños alimentados a pecho que ingieren 100 veces la ingesta diaria máxima de dioxinas indicada por la Organización mundial de la Salud (ENDS, 1999); estudios epidemiológicos apuntan a efectos palpables sobre la salud de los bebés en relación a la dosis de dioxinas que reciben de la leche materna, incluyendo disrupción hormonal, inmunosupresión y una pérdida de hasta 4 puntos en el coeficiente intelectual (Lanting 1999; Patandin 1999).