Incremento de la mortalidad
Dockery et. al. (1993) en un estudio epidemiológico a gran escala realizado en EEUU atribuyeron 60.000 muertes al año (3% del total) a exposición a partículas PM10. En bebés se ha asociado la exposición a PM10 con un incremento de la mortalidad neonatal y de la muerte súbita (Woodruff et al).
Si bien en las últimas décadas ha aumentado la capacidad de la industria para atrapar partículas, lo cierto es que el polvo denominado fugitivo sigue siendo un efecto no deseado de la actividad. En Sabah A. Abdul-Wahab (2006) se demuestra que en todos los hogares estudiados (en un radio de alrededor de un Km. alrededor de una cementera) se excedieron las concentraciones máximas de partículas en suspensión recomendadas por la organización Mundial de la Salud.